En Chile, la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) es la encargada de regular y controlar el espacio aéreo nacional.
La entidad requiere que los planes de vuelos sean autorizados mediante una declaración jurada en una plataforma en línea, pero no existe un sistema que garantice que la persona que presentó dicho plan de vuelo sea la misma que viaja a bordo de la aeronave. Además, no se exige declarar el contenido de la carga, lo que crea un vacío significativo en la fiscalización del espacio aéreo.
En este contexto, la noche de este domingo, Reportajes T13 analizó tres casos ocurridos en los últimos dos años, que podrían sugerir la existencia de "narcoavionetas" operando en el país. Tras acceder a información relevante sobre estos casos, quedó en evidencia la falta de control sobre la aviación en Chile.
Los casos que generan alarma frente a la falta de control aéreo
Uno de los primeros episodios que despertó sospechas ocurrió el 14 de diciembre de 2023, cuando la Fuerza Aérea de Chile (FACh) interceptó una avioneta que volaba sin autorización sobre la ciudad de Antofagasta. Tras recibir un aviso telefónico, dos aviones F-16 obligaron a la aeronave a aterrizar en el Aeródromo de San Pedro de Atacama.
Tras la intervención, se identificó al piloto, Fabián Cáceres Ocampo, quien era un instructor de vuelo sin antecedentes penales. Sin embargo, el copiloto identificado como John López Pizarro, poseía un extenso historial policial que incluía delitos como tráfico de drogas, robo con intimidación, porte ilegal de armas y receptación.
A través de Transparencia, T13 solicitó a la DGAC información sobre las comunicaciones radiales del vuelo, pero la entidad se negó a proporcionarla. Ante esta negativa, también se les consultó por información sobre las acciones tomadas tras la interceptación, a lo que sí respondieron.
Sin embargo, la respuesta de la DGAC resultó preocupante, ya que indicaron que la aeronave había despegado desde Caldera sin un plan de vuelo, sin autorización para vola y sin mantener comunicación con las autoridades. Además, voló por espacios aéreos ocupados por otras aeronaves, lo que puso en riesgo la seguridad de otros vuelos.
Con esta información, surge más de una duda respecto a la carga que transportaba la avioneta, y a la capacidad de control que tiene la DGAC sobre el espacio aéreo chileno.
Más preocupante resulta la situación si se tiene en cuenta que la entidad solo tiene presencia física en un 7% de las pistas autorizadas existentes en territorio nacional. Para el 93% restante, no hay capacidad de fiscalización.
La banda que cotizaba una "narcoavioneta" para ampliar sus operaciones
Otro caso relevante en la investigación sobre el uso de aeronaves para el tráfico de drogas involucra a una organización criminal transnacional, liderada por un narcotraficante colombiano que contaba con nacionalidad boliviana falsa.
La banda, que operaba principalmente en Santiago y Punta Arenas, se dedicaba al tráfico de grogas y principalmente de éxtasis. En uno de sus intentos de expansión, la banda consideró adquirir un avión propio para facilitar el transporte de drogas entre Chile y el extranjero.
Según interceptaciones realizadas por la Policía de Investigaciones (PDI), los miembros de la organización discutían sobre la compra de un Cessna, un avión capaz de volar hasta 10 horas sin necesidad de detenerse. Además, mencionaban lo deficiente que era la fiscalización en Chile.
Así lo revela un extracto de la conversación a la que pudo acceder Reportajes T13:
Hombre 1: "Tiene que ser una pista privada, esa es la mano."
Hombre 2: "Si uno tiene su pista allá en Santiago, en cualquier lado, no es obligación. ¿Me entiendes? Porque me imagino que como es local, no tienen que molestarte. Como dijo Richard, un solo 'camellito' (envío) uno solo, y se embilleta.”
La sospechosa entrega de un paquete de un tripulante a un conductor de vehículo
Otro caso igual de alarmante ocurrió el 17 de enero de 2023, en el aeródromo de Río Bueno, en la región de Los Ríos. Reportajes T13 accedió a una denuncia que daba cuenta del aterrizaje sin autorización de una avioneta, mientras uno de los tripulantes bajaba para entregar un paquete a otra persona que lo esperaba del otro lado de la reja perimetral del aeródromo. Las fotografías capturaron al tripulante regresando con un bolso de gran tamaño.
La denuncia textual decía que “un avión tras aterrizar se mantuvo al costado de la pista 18, procediendo una de las personas a bajarse de este y dirigirse al cierre perimetral, donde una persona lo esperaba para entregar un bulto, el cual fue entregado bajo la reja".
Además, al confirmar que la avioneta despegó, se pudo constatar que alguien había hecho un agujero en el terreno para entregar lo pactado.
Según el exjefe contra el Crimen Organizado de la PDI, el prefecto Mauro Mercado, "sería iluso pensar que estos grupos criminales que han llegado a Chile no exploren esta vía. Existen aviones como el Cessna, que, bajo condiciones climáticas favorables y en ciertos horarios, pueden cruzar la frontera perfectamente. La carga que pueden transportar es de aproximadamente 500 kilogramos".
“Un Cessna puede hacer una escala técnica, descender y aterrizar sin ser reportado, y nadie va a llegar a fiscalizar qué cargaron o descargaron", agregó Mercado.